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viernes, 10 de septiembre de 2010

El origen de las galeras como navío de guerra se remonta a la Grecia antigua. De hecho la palabra galera procede de "galaya", "pez espada" en griego.

Las galeras clásicas eran navíos estilizados, mucho más largos que anchos, y constaban de un pasillo central y dos fosos laterales para los remeros. A pesar de que presentaban pequeñas velas, su propulsión principal venía de la fuerza de los remos (de hasta 12 metros) que asomaban por sus costados dándole una extraña apariencia.

Galera

Este diseño evolucionó a lo largo del tiempo para permitir 2, 3, 4 o incluso 5 filas de remos que se distribuían en hasta tres cubiertas. Estos nuevos diseños ganaban en velocidad (dada su mayor potencia remera) sin perder en maniobrabilidad (ya que pese a su mayor peso poseían la misma longitud). Sin embargo, las galeras más habituales a lo largo de la historia poseían sólo dos filas de remos que partían de 2 cubiertas distintas.

Los remos debían actuar de forma sincronizada, por lo que los galeotes, en general presos condenados a galeras, remaban al ritmo que marcaba el cómitre con un tambor o trompeta. Todo ello salpicado de algún latigazo para mantener el ritmo.

Saber más: Wikipedia (inglés).