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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los tiburones, a diferencia de la mayoría de los peces, carecen de vejiga natatoria por lo que necesitan otro mecanismo para regular su flotabilidad.

La vejiga natatoria es un saco de pared membranosa que se desarrolla a partir del tubo digestivo. En ella se acumula cierta cantidad de gases (oxígeno y nitrógeno) que compensan la tendencia a hundirse como si de un chaleco hidrostático se tratara.


Los tiburones, sin embargo, almacenan en su hígado grandes cantidades de aceites que son más ligeros que el agua y que por tanto le ayudan a flotar, pudiendo suponer hasta el 25% de su peso.

El hecho de tener un esqueleto formado por cartílagos (más ligeros que los huesos) también aumentan su flotabilidad. Aun así, tienen que nadar constantemente para no hundirse.

Fuentes: 1, 2