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lunes, 27 de diciembre de 2010

Vlad III reinó en en sur de Rumania entre 1456 y 1462. Este monarca fue conocido por su afición a empalar gente, y más tarde daría lugar a la leyenda de Drácula.

Por su afición por esta técnica de tortura y ejecución era conocido por el sobrenombre de Vlad el empalador (en rumano Ţepeş). El empalamiento consistía en introducir un palo de aproximadamente 3,50 m de longitud sin punta (para un mayor sufrimiento) por el abdomen, que después de fijado con un clavo era levantado para que la víctima muriese lentamente.

Vlad el empalador

Se considera que Vlad el empalador es el responsable de cerca de 100.000 muertes durante su reinado, la mayoría con esta técnica de tortura. En este sentido existen mucha anécdotas sobre su peculiar forma de repartir justicia:

El comerciante honrado

Un comerciante se presentó en su castillo para denunciar que le habían robado una bolsa de monedas de oro. Vlad le dijo que volviera al día siguiente.

Cuando el mercader retornó al día siguiente, los ladrones y todos los miembros de sus familias estaban empalados en el patio de castillo. Frente a ellos, Vlad en su trono y la bolsa robada. Entonces el Empalador le pidió al comerciante que contara las monedas de la bolsa, para comprobar si faltaba alguna. El aterrorizado comerciante las contó cuidadosamente y musitó finalmente:

- Sobra una.

Vlad le contestó:

- Id con Dios comerciante, tu honradez te ha salvado. Si hubieras intentado quedártela, habría ordenado que tu destino fuera el mismo que el de tus ladrones.

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