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miércoles, 6 de abril de 2011

“Para saber quiénes somos tenemos que comprender cómo estamos conectados.” James Fowler

Si fuéramos conscientes de que nuestras acciones y actitudes influyen a miles de personas cada día, sin duda nos detendríamos más antes de tomar una decisión o de adoptar un comportamiento:

- El 68% de la gente conoció a su pareja después de haber sido presentado por un intermediario que ambos conocían. Solo el 23% conoció a su pareja sin la intermediación de nadie.

- El 75% de los homicidios que suceden en los EEUU se cometieron entre personas que se conocían previamente y, a menudo, que tenían una relación muy cercana.

- Tienes un 15% más de probabilidad de tener un bebé que el promedio de la gente, si tu hermano/a ha tenido un hijo en los últimos dos años.

- El promedio de vida de los hombres casados es de 7 años más que el de los solteros. En el caso de las mujeres, el incremento es de solo 2 años.

- El riesgo de ser obeso se triplica cuando una persona tiene un amigo que también se torna obeso.

Conectados

A pesar de conocer a mucha gente, nuestro cerebro solamente es capaz de llevar la cuenta de lo que le ocurre a ese grupo de 150 compañeros, familiares y amigos cercanos, de manera empática y personal. Lo que ya es mucho, puesto que el grupo de relaciones de los chimpancés no supera a los 50 individuos. El tamaño de nuestro cerebro se correlaciona con el de nuestro grupo social: cuanto más inteligentes somos como especie, más sociales somos, y cuanto más sociales somos, más experiencias tenemos. Esto es algo que estimula al cerebro y nos vuelve más inteligentes. Por lo tanto, las relaciones sociales juegan un papel importantísimo en la evolución del ser humano. Tan importante que, para consolidar esos grupos, hemos tenido que desarrollar un lenguaje complejo. No solo hablar, sino leer la emoción expresada en el rostro y el tono de vez del otro. Esto ha modificado tanto nuestra estructura física como mental.

Fuentes:
Redes – El poder de las redes sociales
Redes – No éramos únicos. Ahora lo somos