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lunes, 27 de agosto de 2012

En ciertas tribus prerromanas los hombres fingían los dolores del parto mientras las mujeres continuaban con su vida habitual hasta dar a luz.

En la época prerromana, la península Ibérica estaba habitada por un mosaico de tribus. Estos indómitos pueblos se encontraban en un perpetuo batallar con las tribus vecinas.

Pueblos prerromanos: Los cantabros

Una de las características que más impactaron a los romanos sobre estos pueblos era la rudimentariedad de su forma de vida así como algunas de sus extrañas costumbres.

Los cántabros y sus costumbres

Por ejemplo, el pueblo cántabro presentaba una estructura matriarcal. En la sociedad cántabra, las mujeres ostentaban el poder político, casaban a sus hermanos (que cuidaban de la casa mientras su mujer trabajaba), eran las que heredaban y era el hombre el que proveía de dote a la mujer.

Cantabros: la covada

Sin embargo, la costumbre más curiosa de los cántabros era la ceremonia de la covada. A la hora del parto, el padre de la criatura se metía en cama y fingía los dolores y contracciones del parto, mientras la mujer seguía trabajando en el campo o se afanaba en las labores domésticas hasta que daba a luz, momento a partir del cual el hombre se ocupaba del bebé.

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