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jueves, 18 de febrero de 2010

Los artrópodos obtienen el oxígeno por difusión del aire a través de pequeños conductos que se ramifican entre sus tejidos, lo que limita su tamaño.

La concentración de oxígeno atmosférico llegó a su máximo hace 300 millones de años, permitiendo la evolución de insectos gigantes. Uno de los ejemplos más representativos es la Meganeuropsis Permiana, una libélula gigante cuyas alas tenían una envergadura de hasta 75 centímetros.

Vía: El País